Egipto (junio 2007 - enero 2008)

Esta era la segunda vez que voy a ese país. Esta vez estuve ocho meses, frente a un único mes de la anterior. Esto me ha permitido volver a ver algunos lugares (seis veces las Pirámides de Gizeh, tres las de Sakkara y dos Luxor) y conocer otros lugares nuevos, también en Israel y Jordania. Aquí me voy a centrar en lo que no vi la vez anterior.

Comenzamos, como siempre, con los coches. Egipto nunca defrauda y siempre tiene reservada alguna sorpresa en cualquier esquina. Las fotos del enlace anterior sirven de testigo. El único coche fotografiado fuera de Egipto es este Ibiza, inmortalizado en Israel.

La sexta vez que estuve en las Pirámides de Gizeh fue para ver un espectáculo que hacen cuando oscurece. Una pena que fuese en francés y no me enterase de nada.

La Ciudad de los Muertos es un enorme cementerio donde viven varios cientos de miles de personas entre las tumbas. Existen varias mezquitas con las tumbas de sultanes y sus familias.

El café más antiguo de El Cairo, situado en Khan Al Khalili.

Esto es Heliopolis, un barrio del extrarradio de El Cairo. Es una buena zona pero como toda la ciudad está llena de arena y suciedad.

Es de agradecer que alguien se haya preocupado de recuperar un antiguo basurero y crear un parque como el de Al Azhar. Lo mejor que se puede decir de él es que está limpio y cuidado, muy meritorio en una ciudad como ésta.

Una foto de la avenida que discurre frente al mar en Alejandría. Se encuentra muy cuidada y es agradable; es una ciudad muy diferente a El Cairo. Sin embargo, cuando vas hacia el interior ya no cabe duda de en que país estás.

Ya no queda casi nada del periodo ptolemaico en esta ciudad. Ésta es una reconstrucción de su Faro, una de las Siete Maravillas. Un terremoto acabó con él.

En su lugar, el Sultán Qaitbey levantó una fortaleza. Desde dentro hay una buena vista del puerto y la Biblioteca Alejandrina.

Quizás a un europeo no le impresione tanto esta ciudad frente a Gizeh o Luxor, pero en Egipto es difícil ver construcciones modernas como la Biblioteca Alejandrina o un urbanismo bien ordenado como la Corniche. Quizás no sea la mejor ciudad de Egipto para visitar pero sí para vivir. En cuanto a monumentos, tienes la sensación de que todo lo que puede mostrar lo puedes ver en otras ciudades, no tiene ese punto de exclusividad de otros puntos del país.

Interior de la biblioteca. Alejandría tiene mucha actividad cultural.

Ya había estado en Luxor la vez anterior pero esta vez volvimos con un excelente guía, así que fue como verlo de nuevo. Esto es una maqueta transparente del Valle de los Reyes.

Se pueden ver las galerías de las diferentes tumbas. La que aparece en primer plano debía conectar con el templo de Hatshepsut, pero se quedaron en el intento.

Templo de Madinat Habu, construido por Ramses III (pegas del PhotoStitch).

Templo de Luxor visto desde una faluca en el Nilo.

Dichas falucas te pueden llevar a la Isla de las Bananas. Sobra explicar el motivo del nombre viendo la foto.

En dicha isla hay un antiguo molino que se movía con el agua. Hoy su única utilidad es que los visitantes hagan el ganso delante de la cámara.

Para dar una vuelta en globo por los alrededores de Luxor hay que pegarse un madrugón del quince. Sin embargo merece la pena por las vistas que se consiguen.

Templo dedicado a la Diosa Hathor, en Dendara, terminado por los Ptolomeos. Está casi intacto, pero tiene el inconveniente de que para llegar hace falta ir en convoy. Los horarios están muy mal pensados y hay que verlo a toda prisa.

Este es el Canal de Suez, uno de los más importantes del mundo. Es un punto tan estratégico que está fuertemente vigilado. No está permitido sacar fotos, así que hay que hacerlo con el móvil y con disimulo. Es la causa de la mala calidad de las imágenes.

Un barco lleno de contenedores cruzando el canal. La anchura impide que circulen en ambos sentidos a la vez, por eso es frecuente ver el Golfo de Suez lleno de barcos esperando a entrar.

El Mar Rojo posee unos maravillosos arrecifes de coral que alojan todo tipo de bichos exóticos. Las ciudades situadas en la orilla explotan el turismo de playa y buceo.

Sharm El Seikh o Hurghada no eran nada hasta la llegada del turismo. Hoy le das una patada a una piedra y salen tres hoteles.

El 10% de la población egipcia profesa el cristianismo copto. He aquí uno de sus monasterios, el de San Antonio, situado en medio del Desierto Oriental. Un manantial de agua con un caudal constante durante todo el año permite su supervivencia en este lugar.

Y más vale que tienen dicho manantial porque a ver que iban a hacer sin él en semejante secarral...

Quién quiere aire acondicionado con unas paredes de semejante grosor...

Las carreteras que cruzan el desierto a veces deparan bonitas estampas...

... Aunque las mejores, sin duda, están en el Sinaí.

Monasterio de Santa Catalina, a los pies del Monte Sinaí. Para llegar allí hay que pasar infinidad de controles de policía.

Los atardeceres son particularmente bonitos por allí.

Foto del Golfo de Aqaba. En pocos kilómetros de costa se apiñan cuatro países: Egipto (Taba), Istrael (Eilat), Jordania (Aqaba) y Arabia Saudí.

Puerta de Damasco, en Jerusalén, que da acceso a la Ciudad Vieja. A la derecha quedaría la parte cristiana y a la izquierda la musulmana.

En la Ciudad Vieja hay el típico zoco de todas las ciudades musulmanas (al menos las que yo conozco). Afortunadamente, los palestinos no son tan pesados vendiendo como los egipcios.

Ésta es la Iglesia del Santo Sepulcro, situada en el monte donde Jesús fue crucificado (parte cristiana de la ciudad).

Vía Dolorosa. Fue el camino que Jesús siguió desde su condena hasta su crucifixión.

Aquí podemos ver el Muro de las Lamentaciones. Antiguamente fue un palacio y es el lugar más sagrado para los judíos. Hoy la parte superior es la Explanada de las Mezquitas, cuya entrada está vetada a los no musulmanes y conocida internacionalmente por la "visita" que hizo Ariel Sharon en 2000 y que desencadenó la 2ª Intifada.

Monte de los Olivos, donde Jesús se retiró a rezar antes de ser apresado. Me llamó la atención lo que creo que es la iglesia ortodoxa de María Magdalena allí situada, pero no pudimos subir porque había rumores de que Israel iba a cerrar la frontera con Egipto y tuvimos que volver deprisa a Eilat.

Este es el Mar muerto, a varios cientos de metros por debajo del nivel del mar. Al fondo ya queda Jordania.

El Mar Muerto es conocido por su alta concentración de sal en el agua. Las piedras de la orilla dan fe de ello.

Eilat, al sur de Israel, es su única salida al Mar Rojo y hace frontera con Egipto y Jordania. Es una ciudad de vacaciones similar a Hurghada o Sharm El Seikh.

Esto es la entrada a Petra, ya en Jordania. No me podía imaginar que allí arriba podía hacer tanto frío.

Y es que fuimos a mediados de diciembre, como demuestra este adorno navideño hecho íntegramente en galleta.

La garganta que da acceso es, sencillamente, impresionante.

Las paredes de las montañas están llenas de monumentos horadados en la roca, hechos por las diferentes civilizaciones que por allí pasaron. Hay muchas zonas todavía no exploradas.

Hay un paseo un poco agotador hasta la parte de arriba del macizo. Desde allí se puede observar el Valle del Jordán (creo).

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